Hoy sólo vengo a conceder lo último que quisiera decir al respecto de mis sentimientos.
Me presento ante cualquier posible lector como una persona, una común y corriente como tú, de esas que están tristes y felices. Que han llorado más de una ocasión y han aprendido de la única oportunidad que tuvo la vida con ellos.
Ya no puedo ver más mis acciones como un error. La elección es mía, y debo afrontar la responsabilidad de haber expuesto mis sentimientos.
Hoy comprendo el egoísmo por mí mismo, por mis sentimientos y por la persona que soy. No puedo más seguir enamorado de un sueño lúcido.
Creo que no fue la primera vez en mi vida que intenté algo serio con alguien, pero sí que lo hice con una esperanza que parecía espectacular, creí que podría lograrlo; pero hoy me rindo. No lo hago por dejar de querer, o deshacerme de este sentimiento que yo mismo generé a través de chaquetas mentales. Hoy lo hago porque me quiero, porque no me gusta sentir el dolor del rechazo, porque sé cuando retirarme y buscar otro camino.
No soporto más la pena de mi error, así que haré lo único que he hecho en mi vida: huir. Pero esta vez no me arrepentiré, porque no estoy huyendo de una responsabilidad, sino del dolor, la confusión, la pena y el resentimiento que siento de esta situación.
Cuando mi cuerpo se lleno de demonios e infiernos, mi autoestima murió y me aferré a lo que sentí que de verdad quería. Pero hoy he sacado mis demonios y me he vuelto pleno, para volver a quererme, para aceptar el derecho que tengo de haber querido intentar algo serio, de haberlo intentado hacerlo bien.
Simplemente no acepto ser el titubeó de alguien, no quiero ser un olvido emocional de lo que realmente le importa a esa persona, ni quiero ser una cura para la soledad de un amor que sigue latente y no has sacado de ahí,
Perdona si fallé a tus expectativas, pero tampoco puedo cumplir esa cruel enmienda.
Animo bro, canserbero es grande, de la vida como una pelicula y su tragedia comedia ficción
ResponderEliminar